«[…] Su propuesta «Marca de agua» requiere de una contextualización, una constatación de la relación directa del artista con el medio natural, con el mar, y no sólo por sus aficiones ligadas a los deportes acuáticos, sino, sobre todo, por una conexión personal muy intima con el entorno que le ha permitido sentir y transmitir el pálpito de la naturaleza. Vive una especie de hermanamiento con el mar que se traduce en el deseo de perpetuar las efímeras huellas que el agua nos deja.
Esas ondas marinas que, según la intensidad de las mareas, de sus cadencias y de sus ritmos, quedan impresas en las superficies arenosas durante las bajamares, y que el artista va registrando, seleccionando fragmentos que cubre con telas de algodón como si fueran una segunda piel. La ductilidad del soporte se adapta a las rugosidades y texturas del terreno, se impregna de su humedad y también de su intenso olor a salitre. Un proceder que podemos observar en las fotografías documentales que, generosamente, nos ha cedido el autor, y a las que hay que añadir las anotaciones puntuales sobre el estado de la mar con el objetivo de ir más allá de la mera captación de la impronta, que complementan su trabajo, anotando la temperatura ambiental, la luz y la humedad del momento. […]»
Santiago Martínez 09 Feb 2024

